Categoría:
Adoración
Descripción:
¿Siente que los cultos de su iglesia necesitan una «reforma» en los aspectos de
alabanza y adoración? ¿Cree usted que sus hermanos en Cristo podrían ser
mejores adoradores? La verdad es que muchas iglesias podrían mejorar dramáticamente
la calidad de sus cultos de adoración si hicieran algunos cambios relativamente
simples. ¿Estaría dispuesto a cambiar para que usted y su iglesia puedan adorar
realmente en espíritu y en verdad?
Por
Donald S. Whitney
Viajo
constantemente debido a mi ministerio de predicación y enseñanza, por esa
razón, la mayoría de los domingos del año adoro al Señor en una iglesia
diferente. Mis experiencias en las iglesias de toda la nación, así como mis
años como profesor de un curso sobre adoración en un seminario, me hicieron
reflexionar bastante acerca de la adoración que recibe Dios en las iglesias
locales.
Una
de las observaciones que he hecho es que muchas iglesias podrían mejorar
dramáticamente la calidad de sus cultos de adoración si hicieran algunos
cambios relativamente simples. Después de un cuarto de siglo en el ministerio
pastoral y en la dirección de cultos de adoración, descubro la razón por la
cual los cambios «sencillos» algunas veces son difíciles de llevar a cabo. Sin
embargo, si usted, como líder, percibe la necesidad de «refrescar» la
adoración, debería considerar estas recomendaciones porque:
a.
Cada una de ellas están basadas directa o indirectamente en la Biblia.
b.
Son lo suficientemente específicas como para ponerlas en práctica.
c.
Pueden ser adaptadas en cualquier iglesia, sin importar su tamaño, ubicación,
cultura, o estilo de adoración.
1.
Concéntrese en Dios en cada uno de los
elementos del culto de adoración
El
culto es, por definición, la adoración a Dios.
Así que ¿por qué usted incluiría un elemento en su culto de adoración cuyo
enfoque no fuera Dios? Examine el orden de su culto y pregúntese en cada parte:
«¿Esto se enfoca en Dios?» Si no es así, elimine ese elemento o llévelo a cabo
al principio o final del culto. Si bien elementos como los anuncios, las
bienvenidas a los visitantes y el saludo entre los hermanos se han ganado su
justo lugar, deberían realizarse de tal forma que no hagan que las personas
dejen de enfocarse en el Señor. Prográmelos antes o después de haber tenido un
tiempo donde Dios es el enfoque exclusivo.
2. Tenga una base bíblica clara para cada elemento del culto de adoración
Revise
una vez más el orden del culto y en cada elemento pregúntese: «¿Existe una base
bíblica para realizar esto durante el tiempo de adoración?» (Un elemento de adoración es una actividad
de adoración como cantar, predicar, orar, etcétera. Esto difiere de una circunstancia de adoración, tales como
la hora en que empieza el culto, su duración, el color de la alfombra, si
tienen o no aire acondicionado o micrófonos, etcétera. La Biblia no dice nada
al respecto de estos asuntos, pero sí aborda las actividades de adoración.)
No
haga afirmaciones como «La Biblia nos dice que alcancemos a las personas, y
creo que este aspecto de nuestro culto nos ayuda a realizar eso». Usted
requiere un fundamento bíblico más fuerte que ese. Dios sabe mejor que nosotros
cómo quiere ser adorado, y no debemos por qué adivinar lo que él desea que
hagamos. Llegue hasta la presencia del Señor con la seguridad de que existe un
mandato, ejemplo o una clara inferencia bíblica que apoye cualquier actividad
de adoración que usted realice en el culto. Deje de llevar a cabo cualquier
parte de su adoración pública que no tenga un sólido fundamento bíblico. Si las
iglesias practicaran tan solo estos dos principios, la adoración tendría una
gran reforma.
3.
Ofrezca «a Dios un servicio aceptable [es decir adoración] con temor y
reverencia» (Hebreos 12.28)
La
Biblia no solo nos dice el «porqué» de la adoración, sino también el «cómo». La
adoración que es aceptable para Dios involucra más que solo hacer las cosas
correctas. También significa ofrecerlas «en la fe» (Hebreos 11.4), «en
espíritu» (Juan 4.24), y «en reverencia y temor». Y si bien no se puede obligar
a una persona a tener estas actitudes, el líder de adoración sí puede ayudar a
desarrollar una atmósfera de «reverencia y temor».
Cultive
una seria búsqueda de Dios; elimine cualquier impertinencia o superficialidad en
el culto de adoración. Sonría, incluso ría cuando pareciera que Jesús hubiera
hecho lo mismo. El gozo espiritual al experimentar al Señor es bueno y
testifica sobre nuestro deseo de conocer de Dios, pero no permita que se
confunda el gozo genuino con la frivolidad de un chiste, una rivalidad
deportiva dentro de la iglesia, o el diseño de la corbata de algún hermano. Una
de las mejores formas de nutrir la «reverencia y el temor» entre los adoradores
es simplemente asegurarse de que cada elemento del culto enfoque su atención en
Dios (vea la recomendación número uno).
4.
Predique expositivamente
Muchos
creyentes de la Biblia piensan que predican la Biblia cuando no lo hacen.
Hay una diferencia entre la predicación que es consistente con la Biblia y la predicación que evidentemente proviene del texto. Por ejemplo, una persona dice
que el Salmo 23 será su texto, pero luego predica sobre la importancia del
bautismo y lo malo que es el aborto. Puede que esta persona proclame una verdad
que es consistente con la Biblia, pero no está predicando el mensaje del Salmo
23.
Si
bien algunos podrían diferir sobre los detalles de las definiciones de la
predicación expositiva, Mark Dever lo hace en forma simple, memorable y
consistente con las demás definiciones: «La predicación expositiva es aquella
predicación que toma como punto para el sermón el punto de un pasaje en
particular de la Escritura» (Mark Dever, Una
iglesia saludable, Publicaciones Faro de Gracia). Los predicadores, sin
importar que su pasaje sea un solo texto, un párrafo, o un capítulo entero de
la Biblia, predican de tal forma que sus palabras son obviamente expositivas,
ilustrativas, y se aplican al punto de ese
pasaje.
5. Ocúpese «en la lectura de las
Escrituras» (1 Timoteo 4.13)
Me
asombra cómo muchas personas que pelean (y justamente) por la infalibilidad de
la Biblia no la leen en público, excepto quizá el breve texto que utilizan para
su sermón. He observado que irónicamente en las iglesias más conservadoras es
donde a menudo se ignora el mandato de ocuparse «en la lectura de las
Escrituras», a pesar de sus repetidas afirmaciones de fe en la Palabra de Dios
y de su deseo de obedecerla. Asimismo, es común que las iglesias más liberales,
debido a su uso tradicional de la lectura bíblica, tengan cuatro lecturas (una
del Antiguo Testamento, otra de los Salmos, otra de los Evangelios, y otra de
las Epístolas) en cada culto dominical. Si bien el pastor después de eso podría
levantarse para predicar y de hecho negar lo que acaban de leer, se habla más
de la Palabra de Dios que en muchas iglesias que se enorgullecen de su postura
con respecto a las Escrituras.
Una
de las formas más fáciles de inculcar la lectura de las Escrituras es leyendo
consecutivamente los libros de la Biblia. Escoja un libro y lea un capítulo
cada semana. Si un capítulo es particularmente extenso, lea la mitad esa semana
y la otra la siguiente. Si no obedecemos este mandato bíblico de la lectura de
las Escrituras como una actividad de adoración, entonces ¿cuántas personas de
su congregación nunca encontrarán el mensaje de la Palabra de Dios en, digamos,
Malaquías, a menos que usted lo lea?
Por
cierto, también aprenda a leer las Escrituras expresivamente. Practique. Haga
pausas. Cuando escuche a las personas de la radio que leen natural pero
convincentemente, identifique y aprenda los detalles que hacen que sea fácil
escucharlos. Lea la Biblia de tal forma que refleje «reverencia y temor» por el
Señor y su Palabra. Cuando se leen bien las palabras, estas llaman la atención.
Cuando se hace en forma pobre y flojamente, no.
6. ¡Ore!
Hace
poco, estuve en un culto que duró una hora y quince minutos y en el cual hubo
solo dos minutos de oración. Un amigo me contó que asistió a una iglesia
evangélica bastante conocida en donde hubo dos palabras de oración que duraron
menos de treinta segundos. La adoración sin oración es una contradicción, pero
es muy común en la iglesia evangélica contemporánea. Si bien es cierto que los
no creyentes presentes en el culto considerarán que la oración es aburrida,
¿por qué deberíamos dejar que los muertos espiritualmente dicten la vida de
oración del cuerpo de Cristo? ¿Puede imaginarse a los apóstoles y a la iglesia
primitiva adorando sin orar? Si la oración no es adoración, entonces ¿qué es?
Mientras
piensa en reconstruir la vida de oración pública de su iglesia, tenga presente
que la experiencia de adoración de cada persona probablemente podría mejorar
con una breve sesión de capacitación sobre cómo orar públicamente.
7. Haga una buena transición entre los
elementos de la adoración
Esta
es una aplicación de las palabras inspiradas del apóstol Pablo: «Pero que todo
se haga decentemente y con orden» (1 Corintios 14.40), el cual es un mandato en
un pasaje que habla sobre la adoración. Sin una decente y ordenada transición,
muchos elementos de adoración a menudo quedan sin ninguna conexión en el culto.
Cantamos un himno y luego nos dicen: «Y ahora vayamos a la página 227». Si
hubiera una buena transición entre aquellos dos himnos explicando el porqué cantamos el himno de la página
227, sería de gran ayuda para adorar mejor a Dios mientras cantamos.
A
la hora de hacer transiciones, recuerde que entre más breve mejor. Cuando las
planee, piense en una oración o un párrafo máximo. Y sobre todo piense en el
«propósito y flujo». En otras palabras, en la forma más concisa posible, ayude
a que la adoración fluya de un elemento al otro, esto lo puede hacer al dar una
razón para el siguiente elemento. Por ejemplo, después de haber cantado Sublime Gracia, usted podría hacer una
transición al decir: «Sigamos adorando a nuestro misericordioso Dios ahora
cantando el número 165, Gracia Admirable.»
En esa única oración le ha dicho a la congregación lo que hay que hacer después
(prepárense para cantar el himno número 165) y la razón por la cual lo cantamos
(hemos escogido este himno porque queremos seguir adorando a Dios por su
gracia) y, en cierta forma, ha ayudado que los pensamientos de las personas fluyan de un elemento al otro sin perder
el enfoque en Dios.
No
todos los elementos necesitan una transición (el sermón, por ejemplo) ni
tampoco todas las transiciones necesitan hacer referencia a la actividad
anterior. Después de cantar un himno, sería apropiado decir: «Tomen su Biblia y
vayamos a Mateo 10. La Biblia nos dice que nos ocupemos “en la lectura de las
Escrituras” y por eso leemos la Palabra de Dios públicamente en el día del
Señor. Nuestra siguiente lectura se encuentra en el libro de Mateo capítulo
diez. Por favor escuche mientras comienzo leyendo en el versículo uno.» De esta
forma, las buenas transiciones también pueden recordarnos que hay razones para
hacer lo que hacemos en la adoración.
Usted
sí desea mejorar los cultos de adoración en su iglesia, ¿verdad? Entonces
considere las siguientes recomendaciones:
8. Haga todo lo que pueda en forma
colectiva
Nuestra
cultura saturada de entretenimiento se ha infiltrado en la iglesia. En muchas
de ellas, la adoración colectiva de Dios ha sido degradada a un desfile de
presentaciones individuales religiosas. He asistido a cultos donde la
congregación canta tan solo dos veces mientras que escuchan a media docena de
presentaciones musicales. No permita que los solos, grupos pequeños, y/o coros
caractericen la adoración de su iglesia en lugar de que todos levanten su voz en adoración a Dios.
La
adoración bíblica involucra a toda la congregación, impulsada por los líderes
de adoración, y la cual se enfoca y responde a Dios. Cada creyente presente
debería involucrarse en la adoración, no observarla. Así que todos canten
alabanzas a Dios, lean las Escrituras juntos algunas veces (si pueden en forma
intercalada), y oren juntos (oren el Padre Nuestro, en grupos pequeños, o
coloque micrófonos en distintos lugares para todos aquellos que desean orar en
forma pública). Nunca permita que la adoración se convierta en una experiencia
ajena donde la mayoría de la congregación solamente observa a unos cuantos en
el altar que, en el mejor de los casos están adorando, y en el peor están
haciendo tan solo una presentación artística.
9. Haga que la congregación tenga
acompañamiento musical, y no a la inversa
En
algunas iglesias que he visitado la música es tan ruidosa que no puedo ni
siquiera escucharme cantar, y mucho menos escuchar a la congregación. Algunos
salmos proveen evidencia bíblica de que en ocasiones es apropiado que la música
de adoración sea fuerte. Pero recordemos nuestras prioridades: los músicos
están ahí para acompañar a la congregación y no lo contrario. Además, los
tambores son especialmente problemáticos en este tema. Si los tiene, no permita
que dominen la música.
10. Todas las semanas, evalúe, junto a
otros líderes, el culto de adoración.
En al
menos dos ocasiones he participado en la reunión semanal de la evaluación de la
adoración del equipo y líderes laicos (a menudo con sus cónyuges) de la Iglesia
Bautista Capitol Hill en Washington,
D.C. En una reunión casual todos los domingos por la noche, se le pide a cada
persona que comente brevemente cada uno de los elementos de los cultos de
adoración de ese día. El resultado es una constante vigilancia y cuidado de la
calidad de su experiencia de adoración. La evaluación también fomenta una
constante reflexión e intencionalidad de todo lo expresado en los cultos. Como
resultado secundario, algunos de los futuros líderes de adoración (es decir,
los aprendices) obtienen un entrenamiento sin paralelo en la teología y
práctica de la adoración.
Personalice
la idea conforme a su propia situación. Tal vez la noche del domingo no es una
buena opción para ustedes, pero si se espera demasiado la memoria no estará tan
fresca. Quizá en lugar del equipo y aprendices usted necesite escoger a ciertos
líderes laicos de confianza, o incluso a un grupo temporal para cada reunión.
Asegúrese de involucrar la mayor cantidad de líderes de adoración lo más a
menudo posible ya que todos necesitan reforzar o re-direccionar algo ya sea
ahora o después. Algunas veces escuchar a más de una persona hacer la misma
afirmación o algún comentario familiar hace que el líder tenga una impresión
más profunda. Claro que se sorprenderá y desilusionará debido a algunos
comentarios de esa noche, pero con el tiempo verá mejoras en su culto de
adoración que difícilmente hubiera pensado si no hubiera sido por esta
actividad.
Si
algo vale la pena hacer bien, es la adoración de nuestro glorioso Dios. Si algo
en la vida de la iglesia vale la pena el costo de la reformación, es la
adoración de nuestro Dios santo. No deberíamos esperar a ver cambios en la
adoración sin que haya oración y la obra del Espíritu Santo, pero tampoco deberíamos
esperar a ver nuestra adoración mejorada sin que antes no haya una iniciativa.
Este
artículo se publicó por primera vez en www.BiblicalSpirituality.org. Usado con
permiso.
Título
del original: Ten Ways to Improve your
Church’s Worship Service
Copyright
© 2001 por Donald S. Whitney.
Traducido
y adaptado por DesarrolloCristiano.com. Todos los derechos reservados.